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6 de junio de 2011

Sakamoto Ryōma – 坂本 龍馬


Sakamoto Ryōma es uno de los personajes históricos más queridos por los japoneses, considerado como la persona que sentó las bases del Japón actual. Nació en 1836 en el sur de Japón y pronto se convertiría en uno de los últimos samuráis del país, algunos historiadores lo llaman El samurai renacentista.

Desde que tenía 14 años estudió kenjutsu, aprendiendo a dominar el manejo de la katana a la perfección, llegando a ser uno de los mejores de su dōjō y entró en un clan de samuráis que hacían frente al Shogunato Tokugawa (Apoyando el retorno del Emperador al poder) que llevaba más de 300 años gobernando japón de forma absolutista.




El punto de inflexión de la vida de Sakamoto Ryōma fue sue encuentro con Katsu Kaishu, un hombe altamente educado y con mucho interés en aprender sobre occidente, fue miembro de la primera embajada de Japón en los Estados Unidos en 1860. A ojos de Sakamoto Ryōma, la visión de Katsu Kaishu era demasiado abierta y una amenaza para el posible retorno del Emperador al poder. En diciembre de 1862 Ryoma entró en casa de Katsu Kaishu decidido a matarlo. Pero nada más entrar en la casa se encontró cara a cara con Katsu Kaishu el cual el preguntó:

“¿Has venido a matarme? Antes de matarme, espera a que tengamos una oportunidad de hablar”.

Sakamoto Ryōma aceptó hablar y después de escuchar la visión que tenía Katsu Kaishu sobre el futuro de Japón entendió que al fin y al cabo sus posiciones no estaban tan distanciadas y que se podían alienar. Sintió profunda admiración por él y en vez de matarlo al final de la conversación decidió convertirse en su discípulo aprendiz. A partir de ese primer encuentro, juntos serían la pieza clave para cambiar el porvenir de Japón en tan sólo 6 años decisivos en la historia del país, convirtiendo el Japón feudal en una nación moderna abierta al mundo.

En 1866, Sakamoto Ryoma consiguió que las provincias de Satsuma y Chosu, hasta entonces rivales, se aliaran para hacer frente juntos al Shogunato Tokugawa. Sakamoto Ryoma era hábil negociando y trantando con gente, tenía muchos conocidos con poder. Las fuerzas militares de Satsuma y Chosu harían frente al Shogunato en la que pasaría a la historia como la guerra Boshin.




Además de conseguir unir fuerzas militares de diferentes clanes para derribar el Shogunato, Sakamoto Ryoma también se aseguró de sentar unas bases para construir el nuevo Japón. Esas bases las dejó por escrito en llamado Programa de los 8 puntos:

  1. El poder político de todo el país deberá volver a estar en manos de la Corte Imperial.
  2. Dos cuerpos legislativos: una cámara alta y una cámara baja deberán ser establecidas. Todas las medidas del gobierno deberán ser decididas en base a la opinión general.
  3. Los nobles y gentes de alto estatus deberán ser empleadas como consejeros y las “oficinas tradicionales” del pasado deberán de ser abolidas.
  4. Los asuntos exteriores deberán ser controlados según las regulaciones establecidas basadas en la opinión general.
  5. La legislación y regulaciones de tiempos anteriores deberán olvidarse y un nuevo código deberá ser elegido.
  6. El ejército deberá ser ampliado.
  7. Una Guardia Imperial deberá ser establecida para defender la capital.
  8. El valor de los productos, oro y plata deberán ser ajustados según los estándares internacionales.

Durante el 1866 y 1867, Sakamoto Ryoma jugó uno de los papeles principales en las negociaciones para conseguir que el Shogun Tokugawa Yoshinobu se retirara del poder. Desafortunadamente, Sakamoto Ryoma no vivió para ver su sueño cumplido, fue asesinado en Kioto a los 33 años, tan solo un mes antes de que se llevara a cabo la Restauranción Meiji basada en gran parte en sus ideas. La primera constitución del nuevo Japón se basó también en el Programa de 8 puntos de Sakamoto Ryoma, una constitución que llevaría a Japón a ser una potencia económica mundial y también (desafortunadamente) una potencia militar con ambiciones imperialistas que terminaron llevando al país a la miseria y sufrimiento en 1945.

Los japoneses consideran que Sakamoto Ryoma cambió el curso historia de Japón en tan sólo 6 años, a día de hoy todavía no se sabe quien mató a Sakamoto Ryoma, son muchos los sospechosos, pero todavía no se sabe con certeza.



Artículo recogido de Héctor García que actualmente vive en Japón. Gracias Héctor!


24 de abril de 2011

Léo Tamaki viene a Valencia






Léo Tamaki es uno de los artistas marciales actuales que no se conformó con lo que le enseñaban ni lo que aprendió en sus años vividos en Japón. Muchas veces lo encontré en el dojo entrenando bajo la dirección de nuestro mismo sensei, Tamura.

Debo destacar que para mi es un líder nato y que tiene un don a la hora de desarrollar nuevas técnicas de aikido, aunque en realidad es su actitud y su destreza lo que siempre deslumbraba a los demás. Los últimos años hemos sido buenos amigos, he estado invitado en su casa de Paris y hemos seguido los mismos maestros, entre ellos Kuroda y Kono. Para mi, que venga a visitarme a Valencia y nos muestre sus progresos y su trabajo es un honor, pues tiene un conocimiento profundo del cuerpo en el aikido, pero sobre todo porque su gran amistad me es muy estimada, un abrazo Léo.

Estoy entusiasmado con la oportunidad que nos brinda este verano cuando vendrá acompañado con el maestro Hino sensei, del cual hablaré en otro post como un artista increible.

Tengo la buena noticia de anunciar que mi buen amigo Léo Tamaki va a venir a Valencia acompañado de su mujer Shizuka y tres de sus alumnos para dar clases magistrales. Será este próximo fin de semana, quien esté interesado por favor, contactarme al mail personal delacaldiaz@gmail.com. Totalmente recomendable!





27 de febrero de 2011

Tamura sensei, entrevista en la revista Bushido de 1983. (I)



Esta es la primera de tres partes de una entrevista que se realizó a Tamura sensei en 1983 por la revista Bushido. Gracias a Eric por haberla rescatado.

Este año, Nobuyoshi Tamura, normalmente reconocido como el más grande maestro de Aikido de Europa, a sus 50 años 8º dan y director técnico de la federación europea de Aikido.
Tamura sensei, con un estilo eficaz y depurado, no busca impresionar por el espectáculo ni intimidar por su potencia. Tamura sensei es un hombre modesto, cercano, a la vez que sencillo y fino. Sobre el tatami, se puede sentir su perfecionismo remarcado por el humor y su eterno guiño de ojo. Pero el maestro Tamura enseña sobretodo a través del corazón. Se trata también de un hombre muy unido a su familia.

El encuentro de Bushido con el Sensei fue durante un curso, su mujer Rumiko y dos de sus tres hijos estaban entre los practicantes. Pero él incluye a sus discípulos en lo que forma su familia, incluso los niños prodigio... Enseñando en Francia desde hace 19 años y creador del método Nacional, Maestro Tamura se encuentra hoy, después de haber roto con el todo poderoso FFJDA, un disidente del Aikido oficial y abandonado por la mitad de sus discípulos más cercanos.


Nobuyoshi Tamura habla del recuerdo de sus comienzos en el Aikido, del desarrollo del Aikido en Francia y del dolor de ser Maestro.

Tamura: Llegar a ser fuerte. Esta motivación es universal. Pero es verdad que en esa época no teníamos un modelo de hombre fuerte. Hasta mi generación, el modelo era aquel del guerrero, por ejemplo, durante mi infancia, el héroe era el piloto de guerra. Sabéis que durante la guerra, los jóvenes intelectuales eran llevados voluntarios para ser kamikaze, y las fuerzas vitales del Japón han sido casi todas diezmadas. Pero desde Hiroshima, Japón a renunciado a la guerra.


La posguerra en Japón

Bushido: Entonces, ¿usted forma parte de la generación perdida?
Tamura: No, la que llaman generación perdida, es aquella anterior a la mía, osea, los supervivientes adultos de la guerra y particularmente los soldados que hubieran querido morir en vez de aceptar la derrota. Este es el caso por ejemplo de Tadashi Abe, mi predecesor en el desarrollo del Aikido en Francia, que se había ofrecido voluntario para ser Kamikaze, pero no había más torpedos de avión.

Bushido: ¿Estaba usted también perdido, después de la guerra?
Tamura: Sí. Mi sueño de niño era ser oficial, y se rompió. En la escuela, me preguntaban que qué quería hacer, pero no lo sabía.

Bushido: ¿Le pareció entonces que las artes marciales eran una solución para usted?
Tamura: Aún no. Fué a través del Maestro Oshawa que tuve conocimiento del Aikido.

Bushido: ¿El fundador del método de la alimentación macrobiótica?
Tamura: Fué más que eso. No lo saben en Europa, pero él era una especie de Sócrates para la juventud japonesa. Junto a él, mientras vivíamos bajo la ocupación, encontramos un significado a ese mundo cambiado.

Bushido: Era un filósofo.
Tamura: Y sanador. Lo conocí cuando venía a casa a curar a mi padre a través de su régimen. Tras los años de hambruna de la guerra, hacía falta coraje para proponer a los enfermos arroz completo! El racionamiento de la comida duró en mi casa hasta 1952. Después mi padre murió. Cuando tuve 16 años dejé la escuela, me fui de Tokyo a Hokkaido, para hacer pequeños trabajos por aquí y por allá. Después entrando en Tokyo, fui a vivir con el Maestro Oshawa. Tenía una casa donde acogía a jóvenes. Era un hombre increíble. Dormía muy poco, escribiendo o leyendo hasta muy tarde. Pero siempre, cuando nos levantamos para el desayuno, encontrábamos al Maestro ya levantado, barriendo la casa mientras silbaba. Cada día teníamos entrevistas con él, donde nos recomendaba un libro o comentaba algún artículo del periódico. Más tarde Oshawa nos hablaba de japoneses que fueron a Europa para dar a conocer las artes marciales: como el Maestro Minoru Mochizuki, por ejemplo, el primero en introducir el Aikido en Francia. Fue entonces cuando tuve curiosidad por saber qué era el Aikido.

14 de febrero de 2011

Curso de Aikido con Stéphane Benedetti en Valencia





Fecha: 5 y 6 de marzo de 2011

Lugar: Gimnasio Esportiu Valencia C/ Ernesto Anastasio –VALENCIA–

Stephane Benedetti -Recientemente nombrado por el Hombu dojo de Tokio, Shihan Nace en 1951. Es Orientalista e Historiador de las religiones de formación y ha vivido durante nueve años en Japón. Descubrió el Aikido en 1966 y ha estudiado bajo la dirección de Tamura Shihan. Es uno de los fundadores y director técnico de mutokukai Europa. Lleva muchos años viajando y enseñando el Aikido por toda Europa. Además de ser el traductor oficial del japonés al francés de los libros que Tamura Shihan ha escrito. Organizador del curso internacional La Colle sur Loup (Francia) ha acogido desde hace más de 35 años a más de 600 personas cada año y ha sido impartido por Tamura Shihan 8º DAN, Yamada sensei 8º DAN (el representante de EEUU del aikikai Tokio y parte de América Latina), Tiki shiwan, Stéphane Benedetti y algunos de los más altos grados europeos.

Horario:
Sábado, de 10:30 a 12:30, y de 17 a 19 horas.
Domingo, de 10:30 a 12:30 horas.

Importe: 50€, curso completo. 20€, una sesión.

Alojamiento: Si nos avisáis con antelación podéis elegir el alojamiento que más os acomode. Se ha concertado un dojo para dormir gratuitamente, albergues con precios 12€ a 15€ y también se organizará en las casas de compañeros que con gusto os acogerán

Otros: el curso de Shodo (caligrafía japonesa) no se podrá realizar porque la maestra, Mio Takada, estará esos días en Japón.

Información y reservas: Os iremos informando si hay algún detalle de última hora aquí en el blog. Para más información y reserva de plazas contactar con
César de la Cal
delacaldiaz@gmail.com (625 41 65 37)




Vídeo del maestro:

8 de febrero de 2011

Memoria de un cambio


Estas son las sensaciones de una nueva alumna de Sei Ryu Kan Valencia. Muchas gracias Firea!

Meditación en el Mar Báltico de César de la Cal


Siempre he estado buscando algo en mi vida. He buscado siempre fuera, en otros seres, en ambientes que jamás había conocido. Me alejaba continuamente de lo que me representaba porque lo consideraba vacío.

En efecto era vacío, porque cuando buscas fuera nada tiene sentido. Mi deambular me llevó a comprender finalmente que no buscaba algo externo. Me buscaba a mí misma... Y para buscar la esencia debes ir hacia dentro. Hacia lo más pequeño. Rescatarlo, llevarlo a la superficie y brillar literalmente convirtiéndolo de manera natural en algo grande, algo cada vez mayor y que contagia a quien te toca o te siente.

Mis pasos me acercaron a la convicción de que no bastaba ser durante algunos momentos. Se trata de ser siempre. De sentirte tal y como eres, de ser capaz de estar en contacto con cada ápice de tu ser. Cada célula, cada músculo…

Tenía que trabajar mi cuerpo, pero trabajarlo desde mi espíritu. No me bastaba el ejercicio aislado, meramente deportivo. Fue entonces cuando descubrí el Aikido.

Alguien que conozco desde no hace mucho me dijo que si quería acudir a una clase. Y allí estaba un miércoles cualquiera. Tengo que reconocer que soy muy curiosa, pero pensaba que no me gustaría. Sin embargo, algo me arrastró hacia allí. No sabía qué me atraía, pero simplemente me dejé llevar por la certidumbre de que estaba en el lugar adecuado.

Ese día sólo observé la clase. No sólo miré y aprendí lo que veía. Me centré en lo que sentí.

Y sentí muchas cosas.

Los movimientos no se basaban en algo aprendido. Se trataba de sentir el movimiento. El camino correcto para realizar algo. No eran una panda de gente dedicada a entrenarse para adquirir un conocimiento práctico, pero vacío y superficial.

Amaban lo que estaban practicando. Se podía percibir en el ambiente. No corregían sus posturas desde el intelecto, si no desde la sensación de estar en línea consigo mismo. Desde el más veterano hasta el que llevaba poco tiempo.

Todos heterogéneos, pero unidos por su actitud de superación, perfección y compañerismo.

Uno de ellos se centra en comprender el mundo que le rodea mediante el perfeccionamiento del arte. Otro deslumbra con su actitud; su lucha contra la rigidez. Su victoria es diaria. Otro es consciente de su timidez y la supera cuando practica. Los nuevos como yo son ante todo como niños que descubren su cuerpo. Amables y cálidos.

La base de esa práctica tan intensa de conocimiento emanaba de una persona. Él transmite de manera natural, carente de soberbia, lo que sabe. Sus movimientos eran suaves, pero consistentes. El respeto ante sus alumnos es primordial. Su interés centrado totalmente en observar y sentir; no sólo lo que enseña, si no lo que percibe de las personas que le escuchan.

La energía que catalizaba y emitía como una llama cálida era perfectamente perceptible en el entorno.

En efecto, me encontraba en el lugar adecuado. El conjunto de ese lugar y sus gentes eran afines a lo que necesitaba. La semana siguiente decidí sentir de otra manera. Así que entré en el Dojo y practiqué por primera vez Aikido. Lo que había sentido desde fuera lo corroboré dentro.

Fui consciente de mis rigideces: físicas y mentales. Pero también lo fui de mis capacidades sin explorar. En ningún momento me sentí fuera de lugar, a pesar de que acababa de llegar.

Sentí un respeto inconmensurable por mis compañeros y por el que se acaba de convertir en mi sensei. Espero que con el tiempo permanezca esa sensación.

Seguí un camino durante mucho tiempo, el de la separación del alma y del cuerpo. Ahora me desvío y cojo otro. El de la unificación de lo tangible y de lo intangible.

No hay caminos mejores ni peores. Sólo caminos y somos capaces de elegir en cada momento hacia dónde y cómo queremos caminar.

Gracias a todos los miembros del Dojo Sei Ryu Kan. Ahora formáis parte de mi nuevo mundo inexplorado. Intuyo que será un placer caminar con vosotros.

Firea


Waiting zoris de AlegriaDeLaHuerta


8 de agosto de 2010

Kono Yoshinori


Kono Yoshinori es sin duda alguna el más célebre artista marcial japonés contemporáneo. Autor de decenas de libros y vídeos sobre las artes marciales, protagonista en series y emisiones televisivas, lo podemos ver continuamente en la portada de revistas y como invitado en programas de televisión. De renombre mundial es la primera verdadera estrella de las artes marciales tradicionales debido a su fama más allá del estrecho marco del mundo de los profesionales.

Iaijutsu


La vestimenta cotidiana
Siempre viste kimono tradicional, calza getas ipponba, furoshiki en una mano y su katana en la otra! Los getas ipponba son tradicionales zuecos japoneses de madera, pero de un solo diente. El furoshiki es una bolsa tradicional elaborada con un cuadrado de tela que se puede plegar de diferentes maneras. En las distancias cortas te hace sentir que ha viajado en el tiempo.

Katana, getas y furoshiki cotidianamente ...


Fotos y autógrafos
Los transeúntes suelen pararle en la calle y pedirle autógrafos. Kono Sensei está acostumbrado a esta atención y siempre suele responder con una tímida sonrisa. Vaya donde vaya en Japón cada vez se repite la misma escena. Sí, Kono sensei es una estrella.

Kenjutsu


El comienzo tardío
Cuando era adolescente, Kono sensei se preguntó qué era vivir naturalmente. Para responder a esta pregunta decidió practicar artes marciales y comenzó con el Aikido. Lo hizo con pasión y paralelamente estudió el Kashima Shin Ryu y varias escuelas de Shurikenjutsu. Posteriormente, fue al encuentro de diferentes maestros para practicar y observar todas las disciplinas que podían aportarle respuestas en su búsqueda.

Nota: Shuriken significa la hoja tras la mano. Consiste generalmente en puntas cortas utilizadas para ser lanzadas. No se deben confundir con los shaken, estrellas ninja, que no son más que una variante de este grupo.

Shurikenjutsu


Conoce a Tetsuzan Kuroda
Kono sensei posteriormente descubre el Shinbukan Kuroda Ryugi y decide reunirse con su soke, Tetsuzan Kuroda. Esta reunión marcará sus vidas. Kuroda sensei y Kono sensei sólo se llevan un año de edad. Su pasión por la práctica pronto los une y simpatizan mutuamente. Kono ve en Kuroda el transmisor de una tradición inalterada. Kuroda es un artista marcial de excepción y ve en Kono un practicante de excepción con una mente aguda y crítica. Cada uno de ellos dará lo mejor de sí mismo y saliendo ambos definitivamente cambiados.
Kuroda sensei habiendo revisado su legado comprenderá aún más profundamente la riqueza al mismo tiempo que Kono Sensei será marcado por los principios del Shinbukan. De su complicidad nace un libro que por desgracia aún no ha sido traducido.



Las lecciones del pasado
Un punto clave en la investigación de Kono Yoshinori es su voluntad de redescubrir los secretos de sus antepasados. Está claro que para él las hazañas de los héroes deportivos de hoy en día son muy poco en comparación con las proezas de los guerreros de la antigüedad. Y es verdad que verlo jugar junto a campeones deportivos y profesionales en su campo, no puede sino remarcar su reflejo. Kono Yoshinori considera que una de las mayores tragedias de Japón es el haber perdido el uso tradicional del cuerpo. Explica que durante la transición del feudalismo al mundo moderno, en la época de Meiji, los japoneses cambiaron totalmente la forma en que se movían en tan solo pocas décadas…

A finales del 1700, el archipiélago cerró sus fronteras durante doscientos cincuenta años. Aislado del mundo, Japón había desarrollado una cultura única y refinada como shogun Tokugawa y fueron capaces de perpetuar su dominio sobre el país durante la mayor era de paz de la historia. Pero el mundo y la turbulencia severa alcanzó al país después de que los nuevos líderes mundiales pensasen que los japoneses, a fin de someterse a su yugo, no tenían otra opción que estudiar y copiar a las grandes potencias. El plan iría más allá de toda expectativa después de que Japón lograse derrotar a China y Rusia y se convirtiera así en el primer país asiático en formar parte de las grandes potencias.

Pero el costo fue muy grande. Actualmente es imposible imaginar la magnitud del cambio que tuvo lugar en aquel momento. La historia nos dice que en esos últimos años la ropa, la comida, los edificios e incluso los olores de la misma, cambiaron dramáticamente. Por supuesto que Japón mantendría, quizás más que cualquier otro país, gran parte de sus tradiciones, pero también perdería su increíble riqueza artística y cultural, como pudo ser el caso de castillos y templos arrasados o la venta y fundición de las espadas. Con la fiebre de la modernización Japón sufrió un daño irreversible. 

Fue en este tiempo en el que se perdió la manera tradicional de caminar, y por tanto de utilizar el cuerpo. Mediante el estudio de numerosos documentos como las primeras fotos de Japón, edensho, diversos escritos y pinturas de la época, Kono sensei ha descubierto que los japoneses del pasado no andaban avanzando el brazo y la pierna opuestas como se hace actualmente, sino guardando el brazo a lo largo del cuerpo siguiendo la columna vertebral.
Nota: Edensho, pergaminos donde se encuentran dibujos con las técnicas del Ryu, la tradición marcial.

 
A la búsqueda de sus ancestros …


Extracto de un artículo publicado por L. Tamaki.